Esta es una historia que paso hace algún tiempo a este familiar mío que es médico. Un buen día como parte de su trabajo se dispone a salir acompañado de su enfermera a hacer una salida a un domicilio a las afueras de la ciudad.
Era un día lluvioso y la carretera era cerrada, con muchas curvas y mal pavimentada, una carretera secundaria. En un momento dado se encuentran un coche accidentado y los dos ocupantes del vehículo dentro.
Aparcan cerca del coche, que se había salido de la carretera, y se disponen a atender a los heridos mientras llega la ambulancia y la Guardia Civil. Por desgracia el acompañante del conductor estaba muerto cuando ellos llegaron. Pero gracias a que ellos estaban allí pudieron hacer curas de emergencias al conductor mientras llegaban la ambulancia y los bomberos. Al final llegan los servicios de emergencia y se llevan a esta persona al hospital y mi familiar sigue a hacer su trabajo.
Pasado un tiempo, reciben una notificación judicial. Resulta que el hombre al que habían salvado la vida les denunciaba porque según él no habían auxiliado a su mujer, que era la acompañante, y por esa razón había muerto.
En el juicio se demostró que eso no fue así con lo que salieron bien aparados los dos y sin ningún tipo de perjuicio ni laboral ni económico. Eso si, el denunciante, según la Guardia Civil, triplicaba el contenido de alcohol en sangre cuando tuvo el accidente.
Este país está lleno se sinvergüenzas que no hacen más que intentar aprovecharse de las buenas intenciones de otras personas. Menos mal que esta vez este no se salió con la suya.







