Como buen ciudadano de una pequeña ciudad conocí ese sitio tan característico en mi niñez que eran los mercados centrales. Sitios donde los carniceros, pescaderos, agricultores traían sus bienes fruto de su trabajo y los vendían.
Era todo un espectáculo ver como intentaban vender sus productos y por supuesto eso hacia que hubiese un efecto colateral. Una escalada ensordecedora de ruidos que impedía tanto una comunicación total tanto entre comprador y vendedor como entre la gente que asistía aquel lugar.
En mi tierra hay un apelativo para la gente que habla como si estuviese en el mercado . Este es "verdulero/a", y a veces era bastante despectivo ser tildado así. Pero ahora he descubierto que en mi gimnasio abunda este tipo de espécimen.No , no gritan para vender algún producto (o su cuerpo en su defecto) sino para parecer que tienen mas razón cuando hablan.
El nivel de decibelios producidos por el "corrillo verdulero" impide cualquier tipo de comunicación con cualquiera que este en su área de influencia, en este caso todo el vestuario, con lo cual la relajante acción de darte una ducha a veces se convierte en una tarea con intenciones homicidas.
Pero claro, hay que intentar ser un tío racional y no dejarse llevar por sus bajos instintos. Mas que anda porque la Policía queda al lado del gimnasio y me pueden pillar fácilmente así que tendré que buscar una solución ¿Pido al gimnasio que les insonoricen la boca? Porque claro, y no es que yo sea un asocial, sino que perturban la calma de espíritu que me da
Y no, no soy un tio asocial (aunque alguno lo piense)

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