Aunque el tiempo verbal usado indique pendiente realmente esto sucedió hace ya muchos años. Por aquel entonces vivía yo mi adolescencia, en una entrañable ciudad del Norte de España. Y por aquella época empece a inclinar mis gustos por el frikismo.
Por aquella época no existían ni Internet, ni teléfonos móviles ni nada de lo que hoy se da por supuesto en tecnologías de comunicación. Así que en un sitio tan mal comunicado como mi ciudad lo de ser un friki ni se sabia lo que era. Un buen día un amigo trajo un tesoro en sus manos. Se había comprado en un viaje a la capital de España la primera edición del manual de AD&D (Advanced Dungeons And Dragons). Tras hojearlo mis amigos y yo nos lanzamos a fotocopiarlos como posesos. Ese fue el primer paso hacia el atrayente lado oscuro Friki. Mi alma ya estaba condenada.
Durante días nos estudiamos el manual de cabo a rabo y empezamos a jugar los fines de semana. todo desde la inocencia y viendo que había vida en el espacio lucido mas allá de la tele y el fútbol. Hasta que sucedió aquel macabro caso conocido como
el Asesino del Juego de Rol . Gracias a ese loco demente y al amarillismo de medios como antena 3 se criminalizó y acuso a los jugadores de rol de ser asesinos en potencia. A partir de aquel momento cualquier asesinato de este país en circunstancias extrañas se le añadía la coletilla de juego de rol.
Los primeros asustados fueron mis familiares, que llegaron a pensar que yo no estaba bien de la cabeza porque eso se decía en la televisión a todas horas. Por aquel entonces ya empezaba a emerger Internet y yo ya estaba en el mundo online. Conseguí con un poco de paciencia convencer a mi familia que era un chico normal gracias a muchos artículos sacados de Internet de gente SERIA que demostraba que era un pasatiempo inocuo.
Pero ahí no acabo la cosa. Pase de ser una persona normal a ser un bicho raro, junto a mis amigos, que en cualquier momento nos volveríamos locos y mataríamos a alguien. La gente se apartaba y cambiaba de acera cuando nos íbamos por el centro. Cosa que no me preocupaba en exceso y nunca me impido que siguiese haciendo lo que me gustaba.
Criminalizar una actividad hoy en día porque es algo que no se entiende es algo peligroso. El problema no esta en dicha actividad sino en nosotros. Si eres una persona desequilibrada y con tendencias asesinas cometerás una atrocidad basada en algo. No se puede decir que algo es violento o es una droga. Porque sino puede que tengas que meter un larga lista de actividades que son inofensivas pero cuadran también con la definición que el político de turno ha dado de "droga".