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viernes, 22 de octubre de 2010

Una batallita mas de meetic

Bueno, hace tiempo que no cuento ninguna batallita del Meetic. Así que hoy que tengo algo de tiempo voy a relatar una que hace poco he recordado. Además con ello creo que se ve que tengo “imán” para las personas “raritas” de este mundo y que suelen abundar por el Meetic.

De esto hace ya unos cuantos años, yo no llevaba más de un año viviendo en Madrid y usaba el Meetic como una manera de conocer gente. Un día me envió un mail una tal M. de 25 años, no era de Madrid y estaba más o menos en la misma situación.

Intercambiamos unos cuantos mails, hablamos unos días por MSN y después de todo eso decidimos tomarnos un café para conocernos. Hasta el momento todo era normal y no se salía del guion.
Quedamos un una céntrica cafetería de Madrid y después de hacer las oportunas presentaciones nos sentamos a tomar algo y charlar. La charla aunque no fue aburrida tampoco era algo con lo que terminase de conectar.

En un momento de la conversación salió el tema de trabajo, que por alguna razón no había salido antes.

M: ¿A qué te dedicas K?
Yo me despache con lo divertido que era mi trabajo y le conté mas o menos con palabras poco técnicas que hacía.
M: Me parece interesante.
K: Gracias. ¿Y tú en que trabajas?
M: Yo no trabajo, tengo una pensión…
K(mosqueado) : ¿Y cómo es eso? Eres una chica joven…
M: tampoco es nada del otro mundo. Tengo un trastorno bipolar y me han dado una incapacidad. Pero mientras tome la medicación no hay riesgos…



Fue oír eso y tuve la reacción de salir corriendo de allí. Por fortuna temple mis nervios y mantuve la sonrisa y la compostura. Seguimos conversando como si no pasara nada y nos despedimos.

Al llegar a casa le envié un mail diciéndola que aunque lo había pasado bien no éramos compatibles y que si le apetecía hablar algún día podíamos quedar a tomar un café. No debió tomárselo bien porque no me respondió.

jueves, 21 de octubre de 2010

Una noche en el teatro

No todo ha sido estar en la cama enfermo durante estos últimos días. De hecho, al estar bastante recuperado los últimos días pude empezar a hacer vida normal, aunque el ordenador aun no me atraía lo suficiente como para ponerme al día y relatar alguna cosa en el blog.
Estaba el domingo  a mediodía, mi último día de vacaciones, en casa viendo la tele sin ninguna otra cosa que hacer que pasar la tarde lo menos aburrida posible. Cuando el teléfono sonó cosa que no esperaba a esas horas. Al coger el móvil en la pantalla estaba escrito un nombre, era L.

No sabía de ella nada desde hacía meses y descolgarla podría suponer que desde luego no iba a aburrirme.
Antes de seguir permitid que haga una pequeña introducción de quien es L. Ella es una de las primeras personas que conocí cuando llegue a Madrid y la única que me queda de esa época. Se dedica a hacer un poco de todo pero sobre todo en cosas relacionadas con la radio, el mundo del teatro , la canción y cosas por el estilo aunque oficialmente aun no ha terminado de estudiar su carrera.

Somos grandes amigos y hemos sido de todo menos pareja oficial. Y para que engañarnos cuando uno de los dos no está “desaparecido en combate” aun nos damos alguna alegría.
Dicho esto, descolgué el teléfono.

K: Buenos días L., bienaventurados mis oídos después de tanto tiempo.
L: Tampoco ha pasado tanto, solo un par de meses K. Lo que pasa es que no puedes vivir sin mí.
K: Han sido algo más que un par de meses y desde luego y como bien sabes, no puedo vivir sin ti.
L: Serás zalamero. Te llamo porque tengo una proposición que hacerte…
K: ¿A estas horas tan tempranas y ya quieres corromperme?
L: No pienses mal que nos conocemos y además, ese no es el propósito de mi llamada.
K: Por esta vez lo dejare pasar. ¿Cuál es el plan?
L: Veras tengo 2 entradas para ver cierto musical, ¿Te apuntas?
K: ¿A qué hora es?
L: A las XX:XX en Gran Vía. ¿Te apetece?
K: Espérame una hora antes que allí estaré.
L: Así me gusta, nos vemos esta tarde

Después de esa conversación sabia que ya no iba a aburrirme. Comí con tranquilidad, sin prisa y hice en casa todo lo que tenía que hacer. A la hora pactada estaba allí y ella estaba esperando.
L. seguía casi igual que siempre y el tiempo de espera hasta que abrieran las puertas del Teatro se me paso prácticamente sin darme cuenta. A la hora indicada entramos en el teatro y nos acomodamos en nuestras localidades.



Mi experiencia en Musicales es nula y teniendo en cuenta que en película es un género que me aburre, no estaba yo tan seguro de que fuese a gustarme. Pero al menos disfrutaba de una buena compañía.
El musical fue  el de “Los 40, El musical” y puedo decir que aun siendo 3 horas no se me hizo nada pesado. Todo lo contrario. Me reí un montón, me gustaron las canciones elegidas y la historia me pareció muy buena.
Después de la función solo quedaba tomar algo de cena y despedirnos. Eso sí, la próxima vez no esperaremos tantos meses para vernos y pasarlo bien.

Aquí os dejo un par de vídeos:



martes, 19 de octubre de 2010

Vacaciones

Hola a todos. Ya estoy de vuelta por aquí, estos días he andado desaparecido pero ha sido por una razón. He estado de vacaciones, pero en vez de disfrutar de unos días de tranquilidad y descanso me los he pasado en cama con fiebre y la verdad no había muchas ganas de escribir ni de leer.

Ahora empezare a ponerme al día con vuestros blogs y a actualizar un poco el mío después de estos días de abandono. He vuelto.