No todo ha sido estar en la cama enfermo durante estos últimos días. De hecho, al estar bastante recuperado los últimos días pude empezar a hacer vida normal, aunque el ordenador aun no me atraía lo suficiente como para ponerme al día y relatar alguna cosa en el blog.
Estaba el domingo a mediodía, mi último día de vacaciones, en casa viendo la tele sin ninguna otra cosa que hacer que pasar la tarde lo menos aburrida posible. Cuando el teléfono sonó cosa que no esperaba a esas horas. Al coger el móvil en la pantalla estaba escrito un nombre, era L.
No sabía de ella nada desde hacía meses y descolgarla podría suponer que desde luego no iba a aburrirme.
Antes de seguir permitid que haga una pequeña introducción de quien es L. Ella es una de las primeras personas que conocí cuando llegue a Madrid y la única que me queda de esa época. Se dedica a hacer un poco de todo pero sobre todo en cosas relacionadas con la radio, el mundo del teatro , la canción y cosas por el estilo aunque oficialmente aun no ha terminado de estudiar su carrera.
Somos grandes amigos y hemos sido de todo menos pareja oficial. Y para que engañarnos cuando uno de los dos no está “desaparecido en combate” aun nos damos alguna alegría.
Dicho esto, descolgué el teléfono.
K: Buenos días L., bienaventurados mis oídos después de tanto tiempo.
L: Tampoco ha pasado tanto, solo un par de meses K. Lo que pasa es que no puedes vivir sin mí.
K: Han sido algo más que un par de meses y desde luego y como bien sabes, no puedo vivir sin ti.
L: Serás zalamero. Te llamo porque tengo una proposición que hacerte…
K: ¿A estas horas tan tempranas y ya quieres corromperme?
L: No pienses mal que nos conocemos y además, ese no es el propósito de mi llamada.
K: Por esta vez lo dejare pasar. ¿Cuál es el plan?
L: Veras tengo 2 entradas para ver cierto musical, ¿Te apuntas?
K: ¿A qué hora es?
L: A las XX:XX en Gran Vía. ¿Te apetece?
K: Espérame una hora antes que allí estaré.
L: Así me gusta, nos vemos esta tarde
Después de esa conversación sabia que ya no iba a aburrirme. Comí con tranquilidad, sin prisa y hice en casa todo lo que tenía que hacer. A la hora pactada estaba allí y ella estaba esperando.
L. seguía casi igual que siempre y el tiempo de espera hasta que abrieran las puertas del Teatro se me paso prácticamente sin darme cuenta. A la hora indicada entramos en el teatro y nos acomodamos en nuestras localidades.
Mi experiencia en Musicales es nula y teniendo en cuenta que en película es un género que me aburre, no estaba yo tan seguro de que fuese a gustarme. Pero al menos disfrutaba de una buena compañía.
El musical fue el de “Los 40, El musical” y puedo decir que aun siendo 3 horas no se me hizo nada pesado. Todo lo contrario. Me reí un montón, me gustaron las canciones elegidas y la historia me pareció muy buena.
Después de la función solo quedaba tomar algo de cena y despedirnos. Eso sí, la próxima vez no esperaremos tantos meses para vernos y pasarlo bien.
Aquí os dejo un par de vídeos:


