Algunos ya lo habréis visto en el blog de Aliena. Yo lo publico por si alguien queda despistado por aquí y quiere aportar su granito de arena.
Lucia es una chica que ha pasado por una mala experiencia de Meetic y quiere que le demos algún consejo sobre como actuar o que le ayude a ver porque ha pasado lo que ha pasado. Os dejo a continuacion su historia:
Hola a todos,
Soy Lucía, quiero contaros algo para que me deis vuestra opinión, pero es muy largo y no me deja dejarlo en un único comentario, así que lo voy a partir en varias partes:
Parte 1:
La verdad es que no sabía muy bien dónde dejaros lo que os quiero contar/consultar, así que, aunque esta entrada ya es antigua, aquí os lo dejo para que me diagáis algo.
Lo primero de todo quiero aclarar algo que corre por ahí: no todas las que tenemos un perfil en Meetic somos raras, desquiciadas, desequilibradas o estamos desesperadas por encontrar un novio/marido... Y supongo que lo mismo es aplicable para los chicos, pero aquí os dejo mi historia:
Ah! También quiero decir que soy una pesona bastante sensible… para que se me entienda un poco más.
Para que os hagáis una idea del tipo de persona/mujer que soy os diré que nunca fui chica de estar con unos y con otros. Y, por favor, que nadie se me ofenda porque yo no critico en absoluto a aquellos que pueden tener sexo por sexo y disfrutar de su cuerpo sin complicaciones (eso que llevan ganado!!). Me parece que, si ambas partes están de acuerdo en las reglas del juego y no se causa daño a terceras personas, somos libres de disfrutar como nos apetezca. Es únicamente que yo no sirvo para ello porque no disfruto si no hay una mínima implicación emocional y un mínimo interés hacia la persona con la que estoy compartiendo intimidad física. Creedme. Lo he intentado en varias ocasiones después de mi separación (os lo cuento a continuación) y fue desastroso… para mí (ellos quisieron repetir, así que supongo que para ellos no tanto, aunque tampoco me importa porque lo que me importó fue lo que yo sentí).
Para que sigáis haciéndoos idea de cómo soy os contaré que tuve mi primer novio (antes de él no estuve con ningún chico) con 17 años, en el instituto, y me duró hasta primero o segundo de carrera en la universidad. Después de él no estuve con nadie (no me interesó nadie) hasta los 21 años, cuando conocí al que sería mi pareja durante 12 años… Finalmente él me traicionó y la relación se rompió con mucho dolor por mi parte y muchos impedimentos a todo por su parte.
Después de esta relación de 12 años, al cabo de algo más de un año de la separación, estuve 3 meses con un tipo al que conocí por trabajo. Nos hicimos buenos amigos y así, como amigos, estuvimos como 6 meses, al cabo de los cuales empezó el tonteo, que duró como unos tres meses más hasta que nos besamos/enrollamos/liamos por primera vez… Al cabo de 3 meses juntos me enteré de que estaba casado y tenía dos hijos… Aquello me destrozó muchísimo sentimentalmente. No por haberme acostado x veces con un tío con el que finalmente no habría nada serio (eso que me llevé p’al cuerpo, como suele decirse), sino porque me sentí utilizada como un objeto y no por un tipo al que había conocido una noche en un bar, sino por alguien que se suponía que era amigo mío. Durante nuestra fase de amistad nunca me habló de su mujer ni de su hijo (ni siquiera lleva fotos de ellos en la cartera o el móvil)… Ahora sé que, por su parte, nunca fue amistad sino que se dio cuenta desde el principio de que yo soy una mujer que no se va a la cama con alguien que apenas conoce, sino que necesito mi tiempo para poder conocer a la otra persona y para que me llegue a interesar. Y habiéndose dado cuenta de ello, me marcó como su objetivo de caza e hizo todo lo necesario para seducirme, sin escrúpulos. Me sentía muy tonta por no haber sido capaz de darme cuenta del tipo de persona que era.
Parte 2 del comentario de Lucía:
Tengo más de 35 y menos de 40. Hace ya un par de años me registré en Meetic para ver si podía tener más oportunidades de conocer gente/hombres interesantes, ya que a estas edades, es difícil conocer gente nueva. Al principio puse foto y aquello era un sin vivir de mensajes, flechazos e intentos de conversación por chat… A pesar de poner muy claro que busco una relación seria (amistad si eso otro no surge) y no sexo en mi perfil, me entraba de todo y con todo tipo de intenciones: desde niños de 19 años a hombres de más de 60, casados, sin compromiso… de todo. Quité la foto y aquello era más controlable. Prefería tener la opción de mandar la foto por email a quien a mí me interesase. Quedé en un par de ocasiones con dos chicos y ambos encuentros salieron mal:
El primero solamente quería sexo, aunque había sabido disimularlo (al menos a mis ojos, que un poco inexpertos con los hombres son, todo hay que decirlo).
El segundo era un buen chico (y guapo!!) y yo le gusté, pero él no despertó en mí interés en ese sentido. No soy precisamente de las que le atraen los convencionalmente guapos; a mí me atraen otras cosas que ni yo misma sé lo que son la mayoría de las veces (eso que llaman chispa” supongo…). Y no, no me atraen los malotes” (que sé que tenemos fama de eso las mujeres); nunca me han atraído los malotes ni los que tienen cuerpo de gimnasio. Me atraen más chicos más normales físicamente, pero que despierten algo en mí. Con este segundo chico de Meetic, quedé en varias ocasiones más, como amigos. Es cierto que también yo quería ver si ,conociéndole más, podía despertar algo en mí porque pensaba que era un hombre de los que valen la pena, aunque a él le dije siempre que era solamente amistad porque no quería hacerle daño si definitivamente me daba cuenta de que no había nada que hacer. De hecho, en alguna ocasión, él me contaba algún encuentro que había tenido con alguna otra chica de Meetic y yo le daba mi opinión, abierta y sinceramente. De todas formas, este segundo chico era un pelín inmaduro para la edad que tenía, pero no creo que fuera algo insalvable si hubiera habido interés por mi parte, porque es cierto que era buena persona y que se dejaba aconsejar. Él mismo me pedía opinión o consejo como amiga, porque me decía siempre que yo era muy sensata y muy madura… Al final fuimos espaciando los encuentros. Creo que para él era frustrante saber que nunca conseguiría despertar el interés que él buscaba en mí y yo me sentía incómoda por hacerle sentir mal en ese sentido… Hace más de un año que ni hablamos ni quedamos, aunque a veces me gustaría saber si le va bien…
Después de esto, pasé una etapa de desencanto, lloré y dejé de utilizar Meetic durante casi un año. Hace como un mes volví a entrar una tarde que estaba aburrida, con la idea un poco de hacer limpieza en el buzón de Meetic porque había ido recibiendo los típicos emails de aviso de que fulanito te ha mandado un flechazo y menganito un email y pensaba que tenía que tener el buzón de Meetic llenísimo… Al entrar, un par de chicos me mandaron flechazos (no correspondí a ninguno, no estaba yo online para eso, sino para hacer limpieza), un chico 10 años más joven que yo me mandó un mensaje de chat que me pareció simpático, me hizo reír y le contesté. Estuvimos hablando un buen rato. A él le gustaban las mujeres mayores, pero yo le dejé claro desde el minuto uno que me parecía un chico simpático, pero que no estaba interesada en alguien tan joven porque claramente estábamos en momentos vitales distintos buscando cosas distintas. No le importó y quiso seguir charlando conmigo y me pidió opinión sobre el resultado de un par de citas que había tenido con otras chicas o mujeres de Meetic.
Parte 3 del comentario de Lucía:
Cuando ya nos estábamos despidiendo, no sé por qué (no recuerdo si fue un perfil sugerido o si me entró el aviso de que él estaba visitando mi perfil) me llamó la atención un perfil (sin foto). Entré a echar un vistazo y me gustó MUCHO lo que decía, los gustos que tenía, su profesión (que era mi vocación frustrada)… Me pareció que debía ser una persona que, cuando menos, valdría la pena conocer, así que me decidí a mandarle un flechazo. Él estaba online, así que me contestó (yo tampoco tenía foto en el perfil en estos momentos, recordadlo), me dio su msn, yo le di el mío y nos pusimos a charlar por msn muuuuucho tiempo… nos dieron las tantas de la madrugada, es decir, buen rollo desde el principio, buena comunicación, buena conexión.
Al final de la conversación nos dijimos de intercambiar alguna foto. Nos las mandamos al día siguiente por email, aunque yo las suyas, por circunstancias técnicas no pude verlas hasta 3 ó 4 días más tarde. Él si vio las mías el mismo día que se las mandé. Según él yo le parecía muy guapa (además de simpática por la conversación por msn). Yo creo que más que guapa soy resultona, pero, en fin, no vamos a quitarnos ahora las flores que otros nos echan, jeje. Seguimos hablando por msn y ya también por tfno en esos días hasta que yo vi sus fotos. Cuando por fin pude verlas, el a mí me pareció que no era “oficialmente guapo”, pero tampoco feo, sino más bien normal tirando a agradable y, sobre todo, que tenía cara de muy buena persona. Me resultó tremendamente entrañable, la verdad (a pesar de sus “algunos kilos de más”), conociéndole ya un poco más como le conocía por nuestras largas conversaciones diarias.
No vivimos en la misma ciudad, sino a 200 km, así que lo de quedar para conocernos en persona empezó a surjir (nos apetecía mucho a los dos), pero había que organizarlo porque, por motivos laborales suyos y académicos míos los siguientes fines de semana los teníamos complicados por una parte, por otra o por ambas. Total, que, finalmente, la cita iba a ser el fin de semana del próximo 2 de marzo y, mientras tanto, seguiríamos hablando todos los días. Él me dijo un montón de veces que le apetecía mucho conocerme, pero que entendía perfectamente que no fuera posible hasta esa fecha (los fines de semana que él tenía libres, yo tenía exámenes y tenía que concentrarme y estudiar para ellos), que no me preocupara, que estuviera tranquila, que me entendía y me apoyaba porque él sabe muy bien lo importante que pueden ser unos estudios (su profesión requiere de muchísimas horas de estudio para terminar la carrera y aún después ejerciéndola) y que le encantaba hablar conmigo. Lo cierto es que yo me sentía un poco igual: cada vez me gustaba más su forma de ser, cada vez me sentía más cómoda hablando con él y cada vez más pensaba que era alguien que, como poco, merecería la pena conocer en persona y tener como amigo, aunque… ¿para qué negar que me empecé a hacer ilusiones de que quizás podría salir algo más de allí?… Él me dijo que se sentía igual de ilusionado conmigo.
Parte 4 del comentario de Lucía:
Pues bien, la última vez que hablamos por tfno fue el jueves pasado. Él estaba de viaje por trabajo (volvía a su casa el viernes por la tarde o sábado por la mañana según a qué hora acabase el viernes con los temas de trabajo que allí le habían llevado) y me llamó al llegar al hotel, justo antes de irse a dormir. Todo parecía seguir como siempre. Me decía las mismas cosas de que me concentrara y estudiara mucho para que los exámenes me salieran bien y que tenía muchas ganas de que llegara el día 2 de marzo…
Y hasta hoy… No he vuelto a saber absolutamente nada más de él. Le he mandado como 4 ó 5 sms y le he dejado dos mensajes en el buzón de voz del móvil (que, por supuesto, siempre está desconectado) diciéndole que, por favor, al menos me diga si está bien porque sé que volvía a su casa en coche del viaje de trabajo y podría haber tenido un accidente, y diciéndole también que no importa si ha cambiado de idea sobre mí o sobre conocerme, que prefiero que me lo diga a quedarme con la duda de qué ha pasado y esperando una llamada que nunca va a llegar.
Cuando envié los sms y dejé los mensajes en el buzón de voz, aunque sabía que remota (la opción de que no quería volver a saber de mí, me parecía, de lejos, la más probable) aún cabía la posibilidad del accidente. Ahora sé que no: he entrado hoy en mi perfil en Meetic (no había vuelto a entrar desde que le conocí a él) expresamente para entrar en el perfil de él y ver cuándo ponía que había sido su última conexión: se ha conectado durante el fin de semana…
Y ahora yo me pregunto lo siguiente: ¿qué demonios ha pasado? porque, por más vueltas que le doy, no entiendo ese comportamiento. Quiero decir que, si ya nos hubiéramos acostado, pensaría que es un embaucador que solamente buscaba sexo y que, una vez obtenido, ya no le interesa nada más, pero… ¡¡es que ni siquiera nos hemos visto en persona!!. Y, de verdad, que la última vez que hablamos todo estaba fenomenal entre nosotros: los dos con ganas de que llegara la fecha de nuestra “primera cita” y eso se nota, no creo que sea algo que se pueda fingir…
También se me ha ocurrido pensar que, aunque 200 km no es mucha distancia, quizás no le apetecía plantearse la posibilidad de llegar a sentir algo por alguien que vive a esa distancia, pero es que tampoco me cabe en la cabeza porque esta conversación ya la mantuvimos en una de nuestras largas charlas. Nos planteamos los dos: oye, ¿y si resulta que nos gustamos de verdad? ¿qué vamos a hacer con la distancia? Y ambos concluimos que lo mejor era dejarse llevar, ver qué pasaba y que, si eso llegaba a pasar, asumir que, durante un tiempo tendríamos que vernos únicamente los fines de semana, pero que, si todo nos iba bien, para ninguno de los dos suponía un obstáculo tener que cambiar de lugar de residencia. Recuerdo exactamente esta frase dicha entre risas por mí: “mira, si nos va bien, si somos felices juntos y si realmente nos queremos, para mí eso será lo más importante y lo de menos será si yo me tengo que ir a vivir a tu ciudad, si tú te tienes que venir a la mía o si ambos nos vamos juntos a vivir a la Conchinchina… Ya lo solucionaremos de alguna manera cuando llegue el momento. Lo importante es que queramos estar juntos. Así es como se encuentra la manera de hacer los cambios que sean necesarios para conseguir lo que realmente se desea…” Su contestación: “Es verdad. Tienes razón. Si nos va bien, viviremos donde podamos. Lo importante es que queramos estar juntos. Y me alegro mucho de que para ti no sea un obstáculo esto de la distancia que nos separa físicamente”.
¿Alguna idea? ¿algún consejo? ¿a alguien le ha pasado algo parecido? ¿alguien que pueda aportarme luz desde una visión más experta sobre la naturaleza masculina que la mía?
Espero que entre todos la podamos ayudar.